Toma la foto del contrato, el pagaré o la carta —o súbela— y el texto sale reconocido en español, listo para copiar o bajar como .txt. El reconocimiento corre dentro de tu navegador: la imagen no se sube a ningún servidor. Lee JPG, PNG, WEBP y las fotos HEIC del iPhone.
Desde el celular, «Tomar foto» abre la cámara: apunta al documento y el texto sale ahí mismo.
OCR en español, con tildes y eñes. Lee JPG, PNG, WEBP y las fotos HEIC del iPhone sin convertir nada antes.
La foto no se sube: el motor de reconocimiento baja a tu navegador (~5 MB la primera vez) y trabaja ahí.
Texto para copiar o bajar en .txt, con la advertencia en serio: revisa cifras, fechas y nombres.
Sube la foto del documento
JPG, PNG, WEBP o HEIC de iPhone — o tómala aquí mismo
Tus archivos no salen de tu dispositivo. KippiLex no los recibe ni los guarda: todo se hace dentro de tu navegador. Cómo comprobarlo.
La primera vez se descargan ~5 MB de motor a tu dispositivo; la foto nunca viaja en la otra dirección.
Mejor una foto de frente, con luz pareja y el papel plano: la calidad del texto es la de la foto.
Revisa cifras, fechas y nombres: es donde el reconocimiento más se equivoca.
¿Cómo se pasa una foto a texto?
1
Sube o toma la foto
Arrastra la imagen, búscala en tu equipo o —en el celular— pulsa «Tomar foto» y apunta al documento. Mientras más de frente, con luz pareja y el papel plano, mejor sale el texto.
2
Espera el reconocimiento
La primera vez el navegador descarga unos 5 MB de motor y modelo de español, hacia tu dispositivo; después quedan en caché. El reconocimiento tarda unos segundos y verás su porcentaje avanzar.
3
Copia el texto y revísalo
El texto aparece completo, listo para seleccionar un fragmento, copiarlo todo o bajarlo como .txt. Compara las cifras, las fechas y los nombres contra el papel antes de usarlos: es donde el OCR más se equivoca.
El documento que sólo existe en papel
Hay documentos de los que nunca hubo archivo: el pagaré que firmaste hace años, la carta del arrendador pegada en la puerta, el contrato que el empleador entregó impreso y nunca mandó por correo, la escritura vieja que reposa en un fólder. Cuando ese papel se vuelve un problema legal, lo primero que uno necesita es poder trabajar con su texto: leerlo con calma, buscarle una frase, mandárselo a alguien que sepa.
Ese es el trabajo de esta herramienta. Le tomas la foto con el celular —el botón de la cámara está ahí mismo— y el texto sale para copiar. De ahí en adelante ya no peleas con una imagen: puedes citar la cláusula tercera sin transcribirla a mano, pegar el párrafo del pagaré en un mensaje, o contar tu caso gratis con el texto exacto del documento en vez de una versión de memoria. Un abogado que lee la cláusula completa responde mejor que uno que la adivina por tu resumen.
Para el abogado, el mismo gesto en la otra dirección: la foto que el cliente mandó por WhatsApp —el contrato arrugado, la notificación, el recibo— se vuelve texto que se puede buscar, citar en un escrito y archivar donde se encuentra.
La calidad del texto es la calidad de la foto
El motor no puede leer lo que la cámara no capturó, así que los treinta segundos que inviertas en la foto valen más que cualquier cosa que pase después. Lo que funciona: el documento apoyado en una superficie plana, la cámara de frente —no en diagonal—, luz pareja sin sombra de tu propia mano, y el papel llenando el encuadre. Lo que daña el resultado: el brillo del flash sobre papel satinado, el documento curvado sosteniéndolo en el aire, y la foto tomada de lejos «para que quepa todo», que deja cada letra en cuatro píxeles.
Aun con la mejor foto, el reconocimiento óptico tiene un punto ciego conocido: los caracteres que se parecen entre sí. Un 1 y una l, un 0 y una O, un 5 y una S. En un párrafo el contexto corrige; en una cifra, una cédula o un número de cuenta, no hay contexto que ayude. Por eso el resultado sale con la advertencia de comparar cifras, fechas y nombres contra el papel — no es una fórmula de cajón, es la instrucción de uso.
Tu foto se queda en tu celular
La foto de un documento legal casi nunca es inocente: trae tu firma, tu cédula, tu dirección, cifras tuyas o de terceros. Los servicios de «foto a texto» gratuitos que funcionan subiendo la imagen a un servidor te piden confiar en que la borran después; aquí no hay que confiar en nada, porque el viaje es al revés: el motor de reconocimiento se descarga a tu navegador —unos 5 MB la primera vez, servidos desde este mismo sitio— y la imagen se procesa en tu propio equipo, dentro de la pestaña.
No hace falta creerlo por fe: en cómo comprobarlo está el paso a paso para ver con las herramientas del navegador que ninguna petición de red lleva tu archivo. Es la misma arquitectura de todas las utilidades de KippiTools, y la razón por la que sirven para documentos con datos sensibles.
Preguntas frecuentes
¿Cómo paso una foto a texto?›
Súbela a esta página o tómala con la cámara desde el propio celular. Un motor de reconocimiento óptico (OCR) en español lee la imagen dentro de tu navegador y te devuelve el texto para copiar o descargar como .txt. No hay que instalar aplicaciones ni crear cuenta, y la foto no se sube a ningún servidor.
¿Sirve con las fotos HEIC del iPhone?›
Sí. El iPhone guarda las fotos en HEIC, un formato que muchas herramientas rechazan; aquí se convierte en el propio navegador antes del reconocimiento, sin que tengas que hacer nada. También sirven JPG, PNG y WEBP — y las capturas de pantalla, que técnicamente son PNG.
¿Qué tan bien lee una foto tomada con el celular?›
Depende de la foto más que del motor. Una foto de frente, con el papel plano y luz pareja, sale casi perfecta. Una foto en diagonal, con sombra encima o con el papel curvado pierde letras y confunde números. El truco que más ayuda: apoya el documento en una superficie plana, ponte encima y llena el encuadre con el papel, sin fondo alrededor.
¿Reconoce letra a mano?›
No con calidad utilizable. El motor está entrenado para letra impresa: contratos, cartas, pagarés, facturas, certificados. Una nota manuscrita o una firma salen como ruido. Si el documento impreso tiene anotaciones a mano, el texto impreso se reconoce y las anotaciones se pierden.
¿La foto se sube a algún servidor?›
No. Funciona al revés de los OCR en línea corrientes: en lugar de subir tu foto adonde está el motor, el motor se descarga a tu navegador (~5 MB la primera vez, que quedan en caché) y el reconocimiento corre en tu propio equipo. Puedes verificarlo en la pestaña Red de las herramientas de desarrollador: ninguna petición lleva tu imagen.
¿Puedo pasar varias fotos de una vez?›
Una por una: cada foto es un reconocimiento completo. Si lo que tienes son muchas fotos de un mismo documento, el camino más cómodo es otro: júntalas primero en un PDF con la herramienta de fotos a PDF y pasa ese PDF por el OCR de PDF escaneado, que las procesa en tanda y separa el texto por páginas.
¿El texto sale con el formato del documento?›
Sale como texto plano, en el orden de lectura, sin negritas ni tamaños. Para pegar una cláusula en un correo o buscar un nombre es exactamente lo que se necesita. Las tablas son el punto débil de cualquier OCR: las celdas salen como renglones seguidos y toca rearmarlas a mano.
¿El papel que fotografiaste es el problema?
Un pagaré que te cobran, un contrato que no entiendes, una carta que amenaza con algo. Ya tienes el texto: cuenta tu caso gratis, pégalo tal cual, y recibe propuestas de abogados verificados con precio y tiempos, sin comisiones.